Los bolcheviques y sus discípulos

Resulta una curiosidad hist√≥rica que¬†Marx confiase a Engels: ‚ÄúNo me f√≠o de¬†ning√ļn ruso‚ÄĚ. Y a√Īadiese, como si de un¬†profeta de su propio fiasco se tratase:¬†‚ÄúEn cuanto un ruso se mete en algo, se¬†desencadena todo el infierno‚ÄĚ